#TodosSomosBarrabas

September 21, 2016

 

No se si te ha pasado, pero yo muchas veces leo los evangelios sin mucho cuidado. Leo porque se que tengo que leer la Biblia, pero no lo hago a un ritmo o con la atención necesaria para recibir el cuidado para mi alma. Esto es algo que tenemos que constantemente velar y corregir. 

 

Hace algún tiempo, leyendo a través del evangelio según Lucas, leí en el capítulo 23 de cuando Barrabás fue liberado de la prisión durante la acusación de Jesús. Muchas veces he leído esta perícopa y nunca le había puesto mucha atención, pues ya conozco esta porción de la muerte y crucifixión de Jesús; ya yo se todo acerca de este pasaje. ¿No hay nada más que aprender, verdad? Pero esta vez, velando de leer con calma y dirigido por el Espíritu de Dios, me di cuenta que todos somos Barrabas.

 

Al no hallar en él razón alguna para condenarlo, Pilato busca una manera para liberar a Jesús (v.15). Él recuerda la costumbre de soltar a un preso durante las fiesta Judías, así que busca resolver el problema al ofrecerle un indulto a Jesús. Pero ellos le viran la torta a Pilato, reclaman el indulto para Barrabas en vez de para Jesús (v.18). Barrabas era un asesino y un revolucionario que había sido juzgado y encarcelado; era culpable (v.19). Mientras que Jesús había sido juzgado por ambos, Pilato y Herodes, y había sido hallado inocente (v.15).

Pilato trató de convencerlos nuevamente, porque estaba convencido de la inocencia de Jesús, pero ellos reclamaron: “suelta a Barrabas” y “crucifica a Jesús” (v.20-21). Pilato intentó hasta una tercera vez apelando nuevamente a la inocencia de Jesús, pero ellos insistieron aún más fuertemente lo mismo (v.22-23). Finalmente Pilato les dio lo que ellos pedían, ordenó la condenación del inocente y la liberación del culpable (v. 24-25)

En ocasiones he pensado cuan terrible y horrendo es Barrabas, no tan solo por sus delitos, pero más bien por su actitud, por permitir que a él le dieran libertad cuando sabia que no la merecía y aún más caundo Jesús era inocente. Pero en esta ocasión leyendo a través del evangelio me di cuenta que yo soy Barrabas, que todos somos Barrabas. Yo he sido liberado de la condena que merezco por mis pecados porque Jesús, el inocente, ha pagado la penalidad en mi lugar.

 

1 Pedro 3:18 nos dice: "Porque también Cristo murió por los pecados... el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…”. Y en esa palabra injustos estamos incluido Barrabás, tú y yo. Tú ves, mientras más nosotros reconocemos nuestro pecado, nuestra culpabilidad y que merecemos ser condenados, más la cruz de Cristo toma significado y valor en nuestra vida.

Muchas veces estamos buscando la “formula mágica” para el crecimiento espiritual de nuestras vidas y mientras tanto esta práctica, el ser cada vez más conscientes de nuestro pecado y de cuanto merecemos ser condenados en luz del sacrificio de nuestro Salvador, es una de las más que descuidamos. No es en vano que 1 Timoteo 3:16 nos dice que el misterio de la piedad, que es otra palabra para santidad, es un resumen concentrado del evangelio.

 

Así que la próxima vez que te encuentres leyendo la Biblia sin cautela, solo leyendo por leer o por cumplir, detente y ora para que puedas ver la gracia de Dios aún en los detalles más inesperados de la Palabra. Pues toda la palabra apunta a Jesús y a su gracia. Y es esa gracia la que alimenta nuestro espíritu, es esa agua de vida que sacia nuestra sed más insaciable.

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