Por qué soy tan débil

October 21, 2016

 

¿Cuantas veces durante el día tú no piensas que no eres lo suficientemente capaz como para hacer lo que Dios te ha llamado hacer? Yo creo que mucho más de lo que cualquiera de nosotros se pueda atrever a reconocer. Y claro, hay días en que “metemos las patas” más de lo usual, y esos días nos sentimos aún peor. Yo no se si tú te sientes así, pero yo sí.

Si de algo se que soy capaz, si en algo soy bueno y tengo mucha destreza es en reconocer cuales son mis debilidades, mis areas menos fuertes; en lo que me comparo con otros y fácilmente determino que no soy tan diestro o capaz. Entre esas cosas está mi memoria, no soy bueno en recordar nombres o cosas; muchas veces cosas de la Biblia. Otra cosa a la que no soy bueno es ser organizado con el tiempo, muchas veces hago una lista de cosas por hacer, pero por alguna razón no se cómo organizarlas en mi semana y no logro completar la lista. Tampoco soy el mejor padre a mis hijos, a veces no les tengo mucha paciencia o muchas veces quieren que yo juegue con ellos más tiempo, pero por no ser bueno organizando mi tiempo me desespero y me voy a afanarme con las cosas por hacer. Muchas veces me siento inseguro frente a un grupo de personas que no conozco y a las cuales les tengo que hablar. Aveces no trato a mi esposa con el amor y el cuidado, como la Biblia me dice que debo. Y así la lista puede seguir creciendo, porque si en algo si somos buenos es a compararnos con otros y ver nuestras debilidades.

 

Y qué tu crees pasa cuando vamos a la Biblia, ¿encontramos animo o nos hace sentirnos peor? Porque no podemos olvidar, la Biblia se trata de un Dios perfecto que nos ha dado los mandamientos de cómo vivir y el cual nos juzgara al final de los tiempos y de ser hallados faltos (y ya he reconocido que yo me hallo bien falto) nos enviará al infierno a sufrir por la eternidad. Bueno pues, ¡parece que la Biblia no será de mucha ayuda! Pero no tan rápido…

A simple vista la Biblia puede parecer que se trata de eso nada más, de la severidad de Dios y de nuestra incapacidad para “cumplir”. Hay círculos de opinión popular que ven la Biblia de esta manera o que la desacreditan de esta forma. Pero cuando la lees con cuidado, cuando la estudias en contexto y la tomas en consideración de manera completa, te das cuenta que hay más a ella que simplemente eso. Lo que la Biblia enseña es más complejo que eso, es más profundo, más diverso; más hermoso (2 Timoteo 3:16).

 

Sí, la Biblia nos habla de un Dios perfecto, que creo el universo por efecto del desbordamiento de su gloria, para que reflejara cuan glorioso, grandioso y hermoso él es (Isaias 43:6-7; Génesis 1:27). Y nos creo a nosotros para que al contemplar ese reflejo de la gloria de Dios, caigamos de rodillas y digamos: no hay otro cómo tú, toda la creación refleja cuan glorioso eres tú, y por tanto me regocijo en adorarte, en obedecerte; en darte la gloría (1 Corintios 10:31; Romanos 11:36). Pero nosotros hemos pecado, esto es, en vez de darle la gloría a él, nos hemos vuelto a nosotros mismos o a la creación para ascribirle, atribuirle o darle la gloria (Romanos 1:20-21; Romanos 3:23). Esto es bien serio porque la gloria de Dios es tan infinita y tan incomparable con nada, que merece un castigo eterno; el infierno (Romanos 6:23; Mateo 24:46).

 

Pero ahí no queda todo. La Biblia también, a la misma vez que introduce el juicio de Dios, introduce su gracia también; y la va desarrollando a la par con el tema del juicio. La gracia de Dios significa el favor inmerecido de Dios; su bendición, su provisión, su perdón, cuando merecemos todo lo contrario. Un ejemplo de esto lo podemos ver en el relato de la creación. En Génesis 2:16-17, Dios le advirtió a Adán que si comía del árbol de la ciencia del bien y del mal moriría; así advirtiéndole de su juicio si no le da la gloria al creador. Y bueno, ya sabemos lo que pasa, Adan y Eva comen del fruto del árbol y su vida espiritual muere y Dios los echa del paraíso. Pero también ocurre algo que nadie esperaba, en las palabras de juicio contra Eva hay una promesa inesperada e inmerecida. En Génesis 3:15 Dios le dice a Eva que la simiente de ella le aplastaría la cabeza a la serpiente, al tentador. A simple vista pueden parecer palabrería simbólica de la Biblia, pero ahí se introduce la gracia de Dios; y más adelante podemos entender que esa simiente es Jesús y que le aplasta la cabeza a la serpiente al redimirnos de nuestros pecados cuando muere en la cruz.

 

Y bueno, no puedo seguir entrando en los detalles de cómo la Biblia no tan solo habla del juicio merecido de Dios, sino que a la misma vez desarrolla la gracia inmerecida también, porque este artículo de 10 minutos pasaría a ser una clase de seminario, y esa no es nuestra intención. Pero ejemplos del tema de la gracia desarrollándose en la Biblia son, cuando Dios escoge a Abraham, cuando él era un pagano. Cuando escoge y liberta a Israel, cuando se quejaban por todo. Cuando le da un rey a Israel, después que lo desecharon a él. Cuando perdona a Israel de ser invadidos, cuando vez tras vez le daban la espalda. Cuando los trae del exilio, cuando ignoraban a los profetas. Y sobre todo, cuando envía a su único Hijo para vivir la vida perfecta que nadie jamas ha podido vivir y a recibir el castigo de la ira de Dios que todos merecemos por no darle la gloria, al morir en la cruz del Calvario (2 Corintios 5:21)

Tú vez, la Biblia no se trata de hombres impecables que le dieron la gloria a Dios perfectamente. No, se trata de hombres imperfectos, cómo tú y yo, que merecían el juicio de Dios, pero sin embargo él les demostró gracia. Y esas demostraciones de gracia eran como pequeñas piezas de un rompecabezas, que individualmente no hacían mucho sentido, pero cuando se juntaron todas tenían una imagen clara: vida eterna para todos los hombres imperfectos, a través de la muerte de Jesúcristo, el perfecto Hijo de Dios. Hombres imperfectos, que saben que están “rotos”, que se duelen por no poder darle la gloria a Dios cómo él merece; pero que saben que por su gracia, por la sustitución del Calvario, se pueden parar ante el tribunal de Dios y saber que serán declarados perfectos, porqué él Hijo de Dios fue perfecto en el lugar de ellos (1 Pedro 3:18).

 

Y por eso, volviendo a mi lista de debilidades, yo puedo mirar mis flaquezas y mis debilidades, me puedo comparar con otros y no sentirme aplastado por el dedo acusador de Dios, sino inmerecidamente aceptado y amado y animado, porque Jesús sí le dio la gloria a Dios perfectamente y padeció el castigo que yo merecía. Y por esto tú puedes reconocer tu lista de debilidades y saber que mereces el juicio de Dios, por no darle la gloria como él merece, pero a la misma vez saber que en cambio, por la gracia de Dios, recibes totalmente lo opuesto y puedes llamarle "Abba Padre” (Romanos 8:15).

 

Esto es a lo que Pablo se refiere cuando dice que tenemos este tesoro en vasos de barro (2 Corintios 4:7). Tenemos el tesoro de la gracia de Dios en, hombres y mujeres imperfectos, rotos, desechados y viles; pero a la misma vez somos perfectos, completos aceptados y llenos de honra. Creo que esto es también a lo que Pablo se refiere cuando Dios le dice que se debe gloriar en su debilidad y que le debe bastar la gracia de Dios (2 Corintios 12:9). Porque a pesar de lo imperfecto que somos, de lo merecido que nos es el infierno, él nos acepta y nos ama por la obra de Cristo.

 

Y yo creo que esta es una de las razones principales por las cuales Dios permite que seamos tan conscientes de lo imperfecto que somos. Porque hay algo maravilloso, hay algo poderoso, hay un efecto multiplicador en nuestra apreciación y adoración hacia Dios, cuando sabemos que no merecemos el favor de Dios, pero sin embargo él le ha placido aceptarnos a través de la muerte de su único Hijo. Y muchas veces, ese efecto trae consigo poder, poder para vencer nuestras debilidades, no por nuestras fuerzas, sino por la gracia de Dios (1 Corintios 15:10).

 

Así que, ¿cual es tu lista de debilidades, de flaquezas y de imperfecciones? Mirálas, arrepientete de ellas, ora por ellas, trabaja con ellas, sigue luchando con ellas y hasta posiblemente, véncelas; pero mientras tanto, recuerda que ellas hacen que la gracia de Dios brille aún más y por tanto tienen el efecto de que le demos aún más gloria a Dios, por su maravillosa gracia (Efesios 1:5- 6). Que finalmente es la razón por la cual el creo el universo, para que le demos la gloria.

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