Mejor que Netflix

June 30, 2016

 

A veces me encuentro sumergiéndome en una serie de Netflix o de Amazon; ya sea Walking Dead, Downton Abbey o Justified, por mencionar algunas de las que he visto. No puedo cuantificar las horas que he dedicado a esto. Al terminar de ver varios episodios, no me siento muy contento con la manera que he utilizado mi tiempo. Es entonces cuando me pregunto, ¿Por qué lo hago? Entonces, cuando termino una serie que estaba viendo, pienso que es mejor no volver a dedicarme a un maratón de otra serie. Pero te puedes imaginar como me va con eso, porque ahora mismo me encuentro viendo Prison Break. Quizás te ha pasado algo similar.

 

Bueno, ya que confesé que estoy viendo otra, ¡déjame contarte de que se trata! (¿No es eso lo que hacemos cuando algo nos emociona?) Si eres un "Netflixero" ya la conoces, porque está serie ya tiene unos añitos, pero no por eso deja de ser buena. La historia trata de dos hermanos tratando de escapar de la cárcel. Uno de ellos cometió un crimen para ser condenado a prisión, sólo para escapar con su otro hermano, quien fue convicto inocentemente como parte de un esquema para esconder un escándalo político. La serie cuenta con la combinación perfecta; una historia llena de suspenso, drama y acción; lo cual la hace ser cautivante.

 

¡Pero precisamente ahí está la ironía! A veces nos “escapamos” a historías que necesitamos catalogar como cautivantes, como la más cautivante. Andamos en busca de alguna narrativa; ya sea en una serie, una película, un libro o en el día a día; que nos curen el aburrimiento, que nos asombren; que nos cautiven. Pero nosotros, los que hemos sidos salvados por la gracia de Jesús, somos parte de la historia más insuperablemente cautivante que jamas algún autor o escritor haya pensado. Y cuan fácilmente nosotros, que somos protagonistas en está “gran serie”, olvidamos esto y recurrimos a historias menos cautivantes, para ser sorprendidos por otras historias, de menos categoría. Cambiamos oro por espejitos.

Pero nosotros, los que hemos sidos salvados por la gracia de Jesús, somos parte de la historia más insuperablemente cautivante que jamas algún autor o escritor haya pensado.

 

 

Y no me tome a mal, no estoy diciendo que ver series es malo. Claro, hay abusos en la manera en que buscamos entretenimiento, pero hay maneras de hacerlo en que podemos honrar a Dios; pero eso será objeto de otro artículo. Lo que quiero decir es que no podemos olvidar el evangelio. No podemos ir en busca de ser cautivados por otras historias a consecuencia de no estar cautivados por la mayor historia de todas y no tan solo la mayor, sino la más digna y verdadera que cualquier otra. Necesitamos meditar y saciarnos en el evangelio diaria y constantemente. Así no sentiremos el impulso de correr tras cosas menores y no seremos engañados. Y cuando veamos, escuchemos o leamos de otras historias, nos servirán para recordar que el evangelio es mucho mejor; funcionaran como el terciopelo negro que se utiliza de fondo para admirar un diamante.

 

Permíteme ilustrarte lo que queiro decir con esto y dejame hacerlo con la serie que estoy viendo ahora. Dije que se trata de estos hermanos que están planificando su escape de la prisión. Y lo logran, pero una vez afuera tienen que lidiar con la situación de que ahora son prófugos y todo las agencias de justicia están tras ellos. Al mismo tiempo he estado leyendo el libro de Colosenses, el capítulo 1, versículos 13 al 14 Pablo escribe acerca de la manera en que Cristo nos ha librado de la prisión en que nos encontrabamos:el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

 

Si consideramos el pasaje con más cuidado y en más detalle podemos ver que no tan solo nos libro de nuestras prisiones, sino que nos justificó por su sangre y ya no tenemos deuda. En contraste a la serie, donde los que se escaparon de la cárcel lo hicieron ilegalmente y ahora andan huyendo de las autoridades, nosotros fuimos librados de nuestras prisiones (a las que justamente perteneciamos por nuestros pecados), pero con nuestra deuda totalmente cancelada. Como dice Colosenses 2:14-15:anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

 

¿Puedes ver cómo el evangelio supera esta historia? Y no tan solo esta, sino cualquier otra historia de la humanidad con cual la compares. El evangelio es realmente insuperablemente cautivante. Así que la próxima vez que te sientas ansioso por saciar tu mente y tu alma con alguna buena historia (serie, pelicula, libro o de la vida diaria), recuerda que ya somos parte de la mejor y más real historia de la humanidad, la historia por la cual el mundo fue creado. Ahora, recítate a Juan 3:16 a la luz del insuperablemente cautivante Evangelio y saciate de las grosuras del evangelio de Cristo.

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